Contador numérico

lunes, 16 de mayo de 2011

¿A qué sabe la traición?

Sabe a cielo de espanto,
      a fuego sucio que arrasa el sentimiento,
         carga el odio de un dios excomulgado
           hacia el averno feroz, vuelto despojo.

       Me sabe a rosa ensartada por su propia espina.
         Me sabe a canto de sirena enronquecida.

Sabe a caricia de hielo y repugnancia,
  sabe a reptar de serpiente entre la hierba
   con furia de Hecatónquiro silbante,
    devorando a sus hijos, de repente.

Me sabe a noche sin pan de los hambrientos,
  sabe a suspiro contenido frente al miedo,
   a rebelión asfixiada del aliento,
     a soledad de viejo, en el olvido.

Sabe a arco iris de luto, tras la muerte.

Son cinco dedos huérfanos de mano,
 O cinco manos huérfanas de dedos.
   Manos heladas que emergen mutiladas
   desde algún laberinto inexpugnable
    desentrañando frases inconexas.

Va la traición oculta en recovecos intrincados
  Atrapando, una a una, a  las sonrisas,
   en alguna telaraña camuflada.

Sabe a daga ensartada
  en la espina dorsal de los sentidos,
   abriéndole las vísceras al tiempo.

Sabe a puñal que se clava por la espalda
  a corazón que sangra, sin remedio.
   Sabe a un adiós instalado para siempre
    sabe a puerta cerrada y a lamentos.

No hay vuelta atrás si la traición se instala
  haciendo agonizar a la palabra,
   entre paréntesis de margen impreciso.

Es como maldición que brota en madrigueras
  decretando la muerte de los sueños,
   produce enjambre de lágrimas que cuelgan
    cual caireles,
    desflorando a la lealtad, con su veneno.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Busco palabras: A 35 años del Golpe Militar que enlutó a mi tierra

1976-24 de Marzo-2011 Argentina 



Busco palabras que agiten el recuerdo pero no las encuentro. ¡Ha sido tanto el dolor, tanto el espanto, tantas las lágrimas que perduran en el tiempo ajado en estos treinta y cinco años sin los nuestros!
Luego que treinta mil rosas rojas quedaran clavadas para siempre en la columna vertebral del viento y el aroma de mi tierra.
Cuando la noche fue muerte.
Cuando el silencio mataba y se miraba a otro lado.
Cuando los bebés nacían huérfanos con padres.

Quisiera apuntalar las columnas de esa historia que no debió parirse en ningún tiempo ni lugar y sin embargo nació y fue acunada por las voces del odio con cantos de cobardes.
La historia que antes de morir dejó regados miles de pétalos de amor, en el camino hirviente de la memoria activa, junto a las pieles de serpiente que mudaron los asesinos de todos mis hermanos.
Busco palabras en los canteros muertos y no aparecen, en esta tarde de llovizna intermitente, pero el recuerdo sabe convertirse en lágrimas y deja que vuelvan a escucharse los gorjeos que ayer hablaran de un mundo diferente y hoy le despojan el silencio a los secretos.

Busco palabras y un eco me responde que no hacen falta adornos, que sobra la retórica, que basta con aguzar nuestros sentidos y lanzar al aire burbujas de memoria.
Siento más cerca el eco que nace  desde adentro de cada lágrima del alma; tomo una, la acaricio, le hablo, la beso tiernamente antes de unirme a los gorjeos de esas aves arrancadas de mi tierra y que me dicen que ya no busque palabras, que es suficiente con decir esta tarde de marzo: COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS, PRESENTES!
Y mi lágrima responde: ¡AHORA Y SIEMPRE!

lunes, 7 de marzo de 2011

8 de Marzo "Día Internacional de la Mujer Trabajadora"

A todas las Mujeres que fueron y son capaces de luchar por sus derechos y el respeto dentro de sus respectivas sociedades, mi saludo de Mujer que incentiva la memoria.
Deseando que esta fecha no se convierta en un día de fiesta,  como tantos otros, sino que contenga su verdadera esencia de  conmemoración, reflexión, lucha y recuerdo por las que dieron su vida para que este día sea conmemorado en el mundo.

                                
MUJER

Somos obras perfectas de la naturaleza


que no logre el olvido asesinar nuestra esencia.


Somos fuente de vida, somos fuente de historia,


volamos con el viento dejando la semilla


como brote de sueños


de amor y de esperanza.


Vamos juntas con “ellos”, nuestros padres, hermanos,


compañeros, los hijos, a sembrar madrugadas,


germinando en la tierra la esperanza y la gloria.


Somos obras perfectas de la naturaleza

si logramos que nunca nos disfracen la historia
                      
con máscaras perversas.

viernes, 4 de febrero de 2011

Canto de amor al niño tarefero


Es pequeñito, tiene sus ojos tan tristes
como esperanza abortada por decreto.

En la ciudad encandilada por luces de neones
encontró su escondite, una bandada
de ángeles huyentes
de aquella realidad obscena, lacerante.

El niño empieza su tarea entre las hojas
como duende extraditado de los campos a destiempo,
condenado por un dios incompetente.

Como cíclope emergiendo del fondo de la tierra,
Eclipsándole el calor al sol ardiente,
el niño tarefero cava la tumba de su infancia
a un costado  reseco del camino.

El niño sale a quebrar, casi quebrado ,
las hojas verdes,  en los yerbatales.
Hambreado, carga fardos de dolor en sus espaldas,
mientras  ara los rastrojos del olvido
que lo arrastran a los brazos de una muerte
incipiente, evitable, descarnada.

El sol desbrilla avergonzado en las mañanas
montado  sobre el  firmamento del escarnio.
Sobre un cielo de luto que se traga las lágrimas
haciendo que el llanto muera en las gargantas tibias
de la nada.

Entre las nervaduras de la caá *, trabaja el niño,
devorado por un rayo de atropellos,
controlado por los ojos del capanga*
que no le pierden pisada.
Canta canciones de cristal, el niño en la tarefa,
apenas , horas antes de su muerte.

*Caá: en guaraní hierba o planta que se utiliza para el mate en varios países suramericanos.
*Capanga: capataz.

jueves, 20 de enero de 2011

A mi niña Paloma

Apenas te imagino, niña Paloma.
Niña a la que no pude mecer su cuna,
ni descifrar sus desvelos o besar su frente,
iluminarme con su sonrisa de oro  y sus destellos.

¡Niña Paloma!
Quisiera ser el viento a favor que eleve tu vuelo,
la nube que te cubra si te asalta el miedo,
la estrella que detenga el filo que te hiera
la palabra concisa, que devele un misterio.

Enroscarme en el aire, si sopla a contramano
queriendo convocarte hacia la oscuridad,
hacia el lamento.
Quisiera ser tu manantial y tu desierto,
la levadura de tu pan, la vianda de tu aliento.

El brillo de tu luna, tu error, tu acierto.

Si un día tuvieras hambre de  palabras
quisiera romper la huelga, llenar la ausencia,
tapando cada agujero de tu alma.

Encordelar el potro de  todas tus tristezas
para que nada te arrastre, hacia la mansedumbre,
ni al despecho.
Quisiera volverme olivo,  senda de caramelo,
almíbar de tu voz, brisa de lluvia
guía de tu paso firme, al rozar tu suelo.

Mi niña Paloma, crece, agita tu vuelo
que mis latidos te siguen hasta en la ausencia.
¡Enciéndanse tus soles, dancen luceros
cuando tus alas vuelen libres, hacia el tiempo!

Tal vez ,entonces, ya pueda conocerte…

lunes, 17 de enero de 2011

Creo que hablo de amor, de todos modos


Pensaba hablar de amor,
contar, por ejemplo, que espero su regreso,
que extraño su mirada, sus pasos por la sala,
o que la luna brilla menos, por su ausencia.

Eros se acurrucó en mi alma 
haciéndose a un costado de repente,
o acaso Tánatos arrebató el espacio,
con su fría indiferencia, prepotente…

Sin embargo, creo que hablo de amor, de todos modos,
mientras sigo extrañando su mirada.

Hablo  con otra forma de pasión, que también duele,
hasta volverse quiste en las entrañas,
como metástasis que envuelve los sentidos,
cuando aplica machetazos la miseria.

Otra vez ésa, espectro recurrente,
como un estigma que me sigue donde vaya,
quiero pensar en él, pero la encuentro a ella
o será que sin quererlo elijo desnudarla.

Hace calor, acá, estalló el verano,
Eros lloró  cuando explotó cuatro veces, el espanto,
por ocho ojazos negros, que fueron casi nada,
como espinas ensartadas en la médula del tiempo.

Como un desguace de carne acumulada
en el desarmadero de la  infancia.

Esos ojos aturdían el silencio, crujían nudos  en
sus panzas llenas de aire,
fueron sus piececitos de huesos quebradizos
los que buscaron el apoyo de una piedra que no estaba.

¡Tenían monedas de lástima en sus manos
mientras seguía estallando este verano!

Del otro lado del camino,
donde las huellas se vuelven luto de repente,
la infamia de una tosquera abandonada
se atragantó con la luz de sus miradas.

¡Y devoró a esos niños de mi tierra
que  ya eran invisibles para tantos…!

¡Los niños pedían pan, tan solo eso
y nadie pudo sostener sus pasos!

El útero del mundo , indiferente,
sólo supo de ellos por recuadros
en  algunos periódicos, de grupos millonarios
que jamás  hicieron nada por salvarlos.

Hace calor, acá, estalló el verano.
Sigo extrañando sus pasos por la sala,
sin embargo, creo que hablo de amor, de todos modos
aunque no sea de aquel amor, que siga hablando.

domingo, 9 de enero de 2011

Juana

Era una noche triste, desbocada,
dejó a los niños durmiendo bajo el techo de paja
donde alimañas hicieran su nido desparejo.
Juana entretejió su trenza y la enroscó en su espalda
color de tierra, color de pueblo marginado,
donde precoces surcos, acusaban una edad apresurada.

Ella sabía que decir no, era un verdugo cercenador de vida,
asesino de estrellas, de alboradas,
asesino de todo.
                        Asesino.

Ante su paso, frotándose las manos
el proxeneta ladino, prepotente,
preparando  caricias no deseadas
producto del instinto exultante
de las fieras,
frenó su paso,
con el concepto del “patrón” cazando presas,
como dueño feroz de madrugadas.

Juana fue p’a la maquila engullidora
secándose una lágrima furtiva,
odió el dolor que como ataque de dioses
del averno,
contaminó su cuerpo llenándolo de heridas.

Juana perdió las hojas de su historia
entre los hilos de la tela ajada.

A la mañana siguiente, un arco iris
iluminó su cadáver
que aún hablaba,
como el de tantas Juanas
hoy en día…