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miércoles, 17 de abril de 2013

¡Plantar banderas!




Nechi Dorado
 
El Leviatán, acovachado en el presente
que pierde, inexorable,
lanza aullidos hacia donde despierta,
nuevamente,
la voz de América toda,
unida en la victoria.
 
Surca su mar de inmundicias,
arranca granos de arena de la historia
y se revuelca confundido
en su propio excremento.
 
¡No ha podido alcanzar aquella sucia gloria
elucubrada en la oficina de la muerte!
 
América despierta nuevamente,
desperezándose en mañanas de promesas,
arranca gritos de amor
siembra esperanza,
y nada puede detener el galope que arrastra
el brillo de una Espada que surca el continente.
 
Entre el sonido sublime de las cadenas rotas
se escucha un dulce trino que acaricia a la vida,
vuelve veloz, arremetiendo a contraodios,
venciendo al Leviatán,
cerrando heridas.
 
Se unen las manos, se vuelven de repente
Puño cerrado, puño de acero y sangre,
Puño de patria o muerte,
¡Puño de patria y vida!
Amasado en barricadas de amor y de conciencia.
 
Las lágrimas que ayer mojaran las mejillas
estrujando corazones,
se convierten, de repente, en
sustancia, conciencia y compromiso.
Los fusiles se aprestan
A disparar palabras.
¡Solo eso disparan, palabras y alegría!
 
Un grito unido de amor rompe fronteras,
ensordeciendo a la bestia
que cae desplomada por su propio peso.
Más allá de intrigas y ambiciones:
 
¡Aquí, Latinoamérica señor,
Aquí, Latinoamérica,
Vuelve a plantar banderas!
 
 
14/04/2013

martes, 19 de febrero de 2013

Cuca y el nido alborotado







Nechi Dorado

Una tarde serena, de esas que hacen pensar que el mundo se detiene ante tanta calma, el nido también se alborotó.
Aunque en realidad el que estaba como detenido era el mundo humano, o lo más parecido a ése. Pero el nido también formaba parte del orbe. Era un submundo del cual emergían insectos con acceso a las altas esferas gracias a esa persistencia que tienen algunos bichos capaces de trepar, volar, confundir, alterar, hasta alcanzar sus propósitos por más repugnantes que parezcan.
Esos “parásitos” de la orden de los  dictiópteros, nocturnos y corredores, que muchas veces también salen de día,  vale asegurar que nunca están quietos. Contradiciendo las teorías del hombre que cree haber alcanzado todo el conocimiento, toda la sabiduría, pero que en realidad no ha logrado  la capacidad necesaria como para introducirse por agujeros minúsculos, tan abocado como está a los grandes descubrimientos.

La cucaracha mayor a la que todos llamaban Cuca cariñosamente, dijo que era llegaba su tiempo de descanso y que habría de cumplir con eso. Sugirió que otra debería tomar su lugar y esta situación exigía rapidez de acción. En ese momento y luego de esas palabras, comenzó la agitación.
Su actitud despertó la conmoción, mucho más la incentivaron los argumentos que utilizara el insecto para detener ese camino tantas veces recorrido, atravesando los albañales, basurales y todo lugar donde hubiera comida o desperdicios.
Cuca no se esforzó por crear argumentos válidos, simplemente se despidió  parafraseando aquel aire popular mexicano que decía “la cucaracha ya no puede caminar”.
La originalidad no era la característica del insecto o insecta, no se, porque las cucas son seres asexuados, me contaron.
Todos los bichos del nido sabían que era una mentira, sus patitas, aunque más lentas, bien podían seguir trasladándose. Además, ella era la Cuca reina, no era importante que se moviera sino que dirigiera y eso, hasta aquella tarde, lo venía haciendo muy bien. De hecho cuando fue elegida reina del nido, alcanzó ese sitial por su impecable trayectoria. (Uno muchas veces minimiza a esos insectos y ese es un error tremendo, porque piensan demasiado aunque la ciencia no avale esta teoría)
Ahí fue cuando todos comenzaron a preguntarse:
-¿Qué le pasa a Cuca?
Algo le molestó a ella o a las cucas que nunca se ven, pero que están y dirigen con más fuerzas desde el silencio.
-¿Acaso se convirtió en un trasto inservible? Se preguntaban todas.
(No olvidemos que ellas son de hábito asociado lo cual no quiere decir que mantengan lazos de amistad sincera siquiera entre ellas)
Presurosas, cucas y cuquitas comenzaron a dialogar sobre cuál sería la afortunada que fuera capaz de dirigir a todo el nidal. Era una tarea analítica muy severa, casi ciclópea, nada podía librarse al azar.
Por supuesto, decían, los agrotóxicos que utilizan los humanos, cada día son  más fuertes, ellos alcanzaron grados superlativos de organización y fueron capaces de exterminar todo tipo de vida.
-¡Nosotras también alcanzamos esos grados!, agregó una muy competitiva.

-Hay  que buscar, para el reemplazo, a una cucaracha que ya haya aprobado el examen de mutación, que resista los embates y sea capaz de permanecer inmutable a las nubes tóxicas, dijo la más audaz pero en voz baja.
Tengamos en cuenta que las cucarachas nunca hablan a viva voz para que sus planes conspirativos continúen enroscados dentro del hermetismo ancestral.
-Hay que buscar, incluso, una que resista las más altas dosis de radiación, por las dudas. Hay que cubrirse, pensaban, el hombre está demasiado agresivo y no se puede confiar en él, seguían murmurando dentro del agujero adonde sesionaban.
-Cuca nos arruinó la vida, dijo la cucaracha con mayor desarrollo de espíritu crítico a la que llamaban Critis.
-¿Por qué tanta seguridad? Preguntó un coro de antenas convulsionadas.
-Muy simple, respondió Critis, somos más de cuatro mil quinientas especies, cada una tiene su propia trayectoria. ¿Cómo habremos de ponernos de acuerdo? Hay que conciliar costumbres, tradiciones, conductas socioculturales, agregó. ¿Creen que es tarea fácil?
-¡Esto es absurdo! Dijo otra, exaltada. ¿Vamos a olvidar que nuestro propósito, estemos donde estemos, siempre es el mismo? ¡Chicas, tampoco es el momento de elucubrar fantasías! Agregó mientras se exasperaba más, levantando su dedo índice y apuntando a la masa allí reunida.
Siguió diciendo: -Hagamos una lista de prioridades,  ¡abortemos las ideas que no nos unan porque perjudican nuestro mañana!
Las cucarachas se miraron asombradas.
-¡Qué has dicho! Preguntaron todas espantadas casi como si un demonio hubiera penetrado por el agujero de entrada.
-¡Ohhhhhhh! Repitió el eco durante varios minutos.
-¡Esto ya se desmadró, así es imposible dialogar! respondieron otras.

Se dio por terminada la sesión esa tarde serena en la que parecía que el mundo se había detenido. En el horizonte avanzaba un escuadrón de nubes  de tormenta, pero que no habrían de ser más que el anuncio de chaparrones aislados propios de la época del año. Y de las circunstancias.
-Mañana será otro día, agregó Critis, pensemos que algo, como siempre, se nos va a ocurrir.
-Afuera la noche está llegando, fíjense como las estrellas comienzan a marchar y cada día su brillo parece encandilar mucho más. Hay que seguir trabajando y con mucho cuidado, están en juego nuestras costumbres y debemos crear nuevas fuentes de engaño.
-El hombre,  ya lo vimos, está cada día más agresivo, genera pobreza a pasos acelerados y ya saben ustedes, a los pobres no se les cae ni una miguita ¿De qué vamos a vivir nosotras?
Cuca quedó pensativa mientras su población se encaminaba hacia las cloacas del barrio.


Como me gusta la opalina...




Nechi Dorado

 

 

Me gusta la opalina. No se, tal vez porque es un poco como yo. O yo soy un poco como la opalina. Ya se que esto que te digo va a parecerte loco, pero ¿y qué? ¿Hay mucha cordura en este mundo? ¿Sobra o está como exiliada? Yo diría que la exoneraron, huyó espantada ante tanto doble discurso y ante tanta realidad, abofeteada.

La opalina, a simple vista, no sabés si es plástico o vidrio y si querés comprobarlo tenés que arrimarte mucho. Es ahí cuando dicen poniendo la boca como una O:

 –Qué lindo, ¿es de plástico? ¡Ay no, es opalina, qué belleza!

-¿Y si era plástico qué, no era que te parecía lindo?

-No, sí, pero es opalina ¡No es lo mismo, es mucho mejor, más caro, es de otra calidad!

-No pero sí… Claro que no es lo mismo, es más caro…pero tuviste que tocarlo para sostener que es una belleza.

 

A mi me parece que  soy de opalina, porque nunca  supe si soy feliz de verdad, más o menos, mucho, o poco. Hasta  me confundo a mi misma.

Más bien que, en realidad, nunca supe qué cosa es ser feliz.

Cuando me río, las más de las veces tengo una cosita acá, que es como un nudo y me parece que lo desato un poco cuando empiezo a carcajear. Entonces, busco acordarme de alguna de mis históricas metidas de pata que siempre mueven a risa y es cuando el nudito se suelta. ¡Parece mágico!

Los que me ven de lejos dicen que soy muy fuerte y yo, siento que no lo soy, sin embargo, hasta tuve que creérmelo como para que la vida no termine de aplastarme del todo. ¡Ni ahí!

Pero de tanto que me  dicen “sos tan fuerte”, casi que me convencieron.

Ahí, siento que vuelvo a ser como la opalina. ¿Por qué? Porque confundo.

 

El mundo, las circunstancias que lo conforman, la gente, los gobiernos, los banqueros,  los escritores, los obreros, vos, yo, los docentes  creo que todos somos un poco como de opalina.

Mostramos una cosa, hacemos otra. (a veces las que nos permiten)

Pensamos una cosa, sentimos otra. (eso no pueden impedirlo)

Si no, fijate, te pongo un ejemplo: Cuando te presentan a alguien y te dicen, es el licenciado Tal y vos sabés bien que el tipo, licenciado y todo, es de lo peor, pero tenés que dibujarte una sonrisa y decir con la mayor cara de hipócrita posible, sin que se note:

-Mucho gusto, licenciado, yo soy Cual.

Y sí, tal vez ahí es cuando uno se presenta tal como es.

Cuál.

¿Cuál entre tantos de los que hoy somos simplemente un número?

¿Será la que finge o la que no lo hace? ¿La que  dice “mucho gusto” o la otra, la que por dentro está pensando ¡“m’a qué mucho gusto, si sabemos que sos una remierda, flaco”!

¡Claro! Si el tipo saca un tema y sabés que te sobran argumentos para enrostrarle y te animás porquetehiervelasangreysentísquesetenublalavistaynoaguantáslasganasderesponderleylelargásnomástodoloqueveníasconteniendodesdeel momentoenquefalseastediciendo “mucho gusto, licenciado”, aunque pongas carita de yo no fui, el tipo se dará cuenta de lo que sos realmente. Una persona que vista desde lejos parecía ser de una manera pero en la realidad es de otra.

¡Sos de opalina! hizo falta que se acerquen mucho para darse cuenta de tu verdadero sentimiento, el que tantas veces tenemos que encapsular para no parecer inadaptados ante las leyes de una sociedad pacata. Leyes que siempre vemos que se cumplen a medias.

Las leyes que se crean para una cosa pero que sirven para otras. O sea, para nada. Y en el medio de esa rosca se va asfixiando la verdad.

Imaginate diciéndole a algún “encumbrado” si tuvieras la suerte de que se te cruce: -¡Buenos días, asesino!

O: –¡Buenos días, corrupto!

O: –¡Buenas tardes señor títere ¿hasta cuándo te vas a dejar manejar, tarado?!

Y te morís por preguntarle: ¿en serio te creés que nos creemos que estás interesado por el bienestar de tus compatriotas?

¿O pensás que de verdad nos tragamos tu mentira cuando decís que estás interesado  por alcanzar la paz y multiplicás tu arsenal bélico como para que no vaya a fallarte el tiro de gracia contra la vida?

¿O  pretendés que te creamos cuando lanzás tu sarta de mentiras y tranferís tu verdadero sentimiento, comparable a la materia fecal de los depredadores, tratando de hacer creer que los enemigos son otros?

Los que no soportan tu hipocresía.

¡Es más fácil imaginarte que es lo que no dirán de vos después de semejante sinceridad, que imaginarte lo que sí, dirán!

Mínimamente: ¡es subversiva! Y andá a sacarte después ese rótulo… tratá de conseguir el teléfono de Mandrake.

También pensemos que podes decir, si por ahí te cruzás con alguno de esos sacerdotes  pederastas que bien sabés que sobran por el valle del señor y se te ocurriera  saludarlo:

-Oh, ¡que sorpresa  señor obispo, ¿pudo apaciguar su instinto de pederasta? Y te tenés que morder la lengua para no agregar: ¿Sabés que asco me das, reverendo hdp?

Tenemos que simular ser lo que no somos, a veces, con suerte, conseguimos parecer lo que queremos parecer. Otras, ni siquiera eso nos sale: simular ser lo que a los otros les gustaría que fuéramos.

 

Por eso me gusta la opalina,  me parece versátil, extraña, produce confusión, hasta se me ocurre que desprejuiciada por la facilidad con que engaña y sin complejos ni tabúes.

A diferencia nuestra que somos tan hipócritas que hasta tenemos que autocensurarnos siguiendo las normas de un jueguito auto-defensivo.

Porque el mundo cambió. ¿Te acordás que bastaron dos impactos y decenas de cuerpos volando por los aires para que a alguien se le ocurriera declarar con fuerza de sentencia terminante: “Si no sos como yo es porque estás en contra mío”.

De no serlo, andá preparando un agujero para meterte porque sin ser pitonisa, veo un futuro muy triste sobre tu osamenta.

Por eso te decía al principio, me gusta parecer de opalina, aunque me demande tremendo esfuerzo eso de parecer algo, pero no serlo.

Porque convengamos que el mundo se fue cubriendo de capas plásticas que invadieron hasta los corazones.

Los envolvieron, cambiaron sus latidos, tanto, que ahora el tuyo, el mío, el de los otros, late con un tic tac diferente. Tan diferente que ya ni parece humano.

La opalina, en cambio, sigue sonando como vidrio. Sí, claro que es más delicada, tenés que arrimarte para darte cuenta,  pero ya te lo dijeron, es más hermosa…

 

 

 

viernes, 11 de enero de 2013

¡Bailemos el mañana!




 
(empiezo el año con una sonrisa, lo otro vendrá después, de todos modos...)
A mover las cachas, amigas/os!!!!!!



¡Bailemos el mañana!

Nechi Dorado, ANNCOL-Cultura

¡Ayyy mi madre!…uno que se pasa el día escuchando reguetón
cumbia, salsa, merengue, vallenato,
que le gusta la música de murga. La que te hace mover
y olvidarte de la artrosis y de la osteoporosis.
Al menos por un rato.

Uno que cuando escucha el sonido de bombos y redoblantes
aunque sea en un acto militante
siente que los pies se escapan, se vuelven locos
se agitan y convulsionan.
Parecen querer escapar hacia el epicentro
del bochinche y giran dibujando garabatos locos
en el cemento frío.
Libres, libres, ¡!!!!!libres!!!!!!!!!

Yo, que había olvidado el ritmo del “cheek to cheek”
O baile del“cachetito” cuyo recuerdo apareció hoy
y no me alegró el día. No. No. ¡NOOOO!
Más bien me deprimió, me trajo recuerdos,
removió los cajones donde tengo guardado el ayer
ocupando su verdadero espacio: el del ayer.
Ya fue, hermana, hay que enterrarlo, dejarlo descansar.
Ya fue.

Yo vivo el hoy. Hasta me animo a decirte que
vivo con ganas el mañana
y es más, hasta creo conocerlo. O imaginarlo, al menos.
Y hasta ensayo un saludo para cuando llegue:
“buenos días mañana, yo te abrazo”

Hoy una amiga muy querida me mandó una secuencia
de fotos en power point
con imágenes de ese ayer encajonado por mí.
Te juro que el efecto que recibí al verlo fue demoledor.
Si.
Fue un cajonazo que me despedazó el disco rígido interno.
El correo adjunto tuvo la fuerza de un malware largando
un batallón de ejércitos espías hasta hacerme colapsar el sistema
que se me cayó.
Como se me cayeron las carnes: los párpados, las mejillas, las tetas, las nalgas,
Como se me cayó todo.
Hasta sentí millones de bolitas
De naftalina rodando por mi cuerpo que se helaba
de repente. ¡cheek to cheek!
Me agobió la más cruda realidad.
Yo bailé“cachetito, ergo ¡Estoy vieja!

¡Cómo no me va a deprimir si
hoy, para bailarlo debería apelar a la buena voluntad
de mi perro Piltrafa
Y anda con un aliento medio denso, hace unos días.

Nací anticonvencional, viví a contra marcha,
arremetiendo al tiempo y a lo que llaman destino
como para conformarnos de las cosas que nos pasan.
Y tratan de que comprendamos el “que vamos a hacer,
es el destino”
¡M’a qué destino, hermana! A la imposición la disfrazaron de destino.

¡Pasó el tiempo, que lo parió! ¡Qué-lo-reparió!
Pero nada de“baile del cachetito”, desde hoy
en mi reproductor agregaré a lo antes mencionado,
la “Cumbia filosófica”.
Se baila libre, con tu propio ritmo, como quieras.
Que descanse su sueño el ayer que existió
pero es ayer.
Y hoy es hoy.
Y yo quiero llegar a ser mañana…
Alegre y divertida, sin histerias, sin calmantes, bebiéndome la vida
Día a día.


¡No pierdas. . . !

Bailando mejilla con mejilla M CH (viene anexado en archivo de Powerpoint o entra y descarga en el siguiente enlace):

Los Wikipedia - Cumbia Filosófica


jueves, 13 de diciembre de 2012

Una historia de miércoles...


Una historia de "miércoles..."

Nechi Dorado
UNO A VECES COMETE ERRORES porque es humano, confieso que debo tener exceso de humanidad y con bastante menos podría vivir mejor.
Porque los errores que vos cometas, no son comprendidos por los grandes capitales transnacionales. Convengamos que esos, no comprenden nada más que los propios.
Pero, ¿viste? Uno no inventó el olvido, ya está inventado ¿qué me vienen con tanto remilgo?
Te cuento que me tragué el vencimiento de la factura de la luz, porque, realmente, no llegó la factura, pero las empresas dicen que el usuario es el que tiene que recordarlo.
Eso puede ser para los usuarios memoriosos y en este caso, también asumo que soy olvidadiza integral. Nada de apenas, simplemente un despiste con polleras y asumido.
O sea y para que quede claro, tenés que acordarte por el olvido, traspapeleo, ineficiencia, o lo que sea de los grandes facturadores capitalistas que te meten cañazos por el lomo y si los esquivás sin querer, encima te castigan.
No enviarte las facturas no es error, el errado sos vos que no hacés uso de la memoria para todo.
PARA NO HACÉRTELA MUY LARGA, me olvidé de pagar la luz. Esta mañana me senté a tomar sol porque el día estaba hermoso, pensaba tantas cosas lindas, porque soy de los que sostienen que la vida es hermosa, pese a cosas que suceden y entristecen. Y pensaba que aún en los momentos más terribles, la esperanza está, nunca se aleja del todo. Está acovachadita, oxigenada aunque en letargo, tan quietecita que a veces parece que nos abandona, pero no.
Hoy tuve que volver a la realidad y fue un planazo, es como que me estrellé contra la realidad que tiene piernas más largas que esa esperanza que te mencioné hace un momento.
Pero esta vez no me enojé conmigo, me enojé con ellos y actué en consecuencia, enojada, como corresponde.
Fue cuando pude ver el camión de la empresa de luz; esa que desde que la privatizaron parece que hasta le hubiera inyectado plástico al corazón de algunos laburantes. Porque en la vida, si hablamos, todo se puede entender, pero los tipos que venían en el camión parecían ser los dueños de la empresa. Con mameluco y seguramente sin efectivo en los bolsillos.
Soberbios, repugnantes, tenían cara de amargados y en eso los comprendo un poco. Lástima que tantas veces se ponen la camiseta de la empresa y parece lobos feroces contra otros trabajadores.
De pronto los vi que iban derechito hacia el medidor de luz, la verdad es que pensé que tomarían el estado para la próxima factura, pero no. Error.
Cuando noté que tenían en sus manos una pinza se me pararon los pelos. ¡Y se me paran con tanta facilidad!
-Buen día, compañeros, les dije, con mi mejor sonrisa amistosa.
-Compañeros las pelotas, me respondió el que tenía la pinza.
Si, ya se, yo y esa costumbre de creer que todo trabajador es mi compañero… Claro, la respuesta hizo aflorar lo peor de mí, uno es despistada, olvidadiza, inquieta, todo lo que vos quieras, pero muda y de momento, para nada. Entonces, modifiqué el saludo:
-Buenos días señor ejecutivo, ¿qué es lo que vas a hacer? Yo se que mi tono iba cambiando porque me conozco. A veces parece que silbo como las culebras…
-Vengo a cortar, si no pagaste la luz, jodete.
-Ah bueno, dije, y sí, en ese momento comencé a pensar que podía ser que no hubiera pagado mi factura y traté de explicárselo, pero el chabón de pronto pareció sordo. Por supuesto, me enojé conmigo pero mucho mayor era mi bronca contra él.
-¡Como te equivocaste, papito! Sólo atiné a responder, tratando de que el tipo entrara en razones. Traté de explicarle que en un momento iba hasta la oficina, pagaba y resuelto todo.
No, el tipo estaba sacado, no aceptó explicaciones.
-Jodete, jo-de-te, respondía.
COMO YO TAMPOCO entro en razones cuando me saco, tomé la manguera que estaba a medio metro y hacia la que me fui acercando despacito, como para que no se dieran cuenta.
Inmediatamente, sí señor, lo bañé al tipo, un par de manguerazos amansa locos y lo invité:
-Cortá nomás, pero se lo dije apuntando hacia la caja de luz, dispuesta a bañarla también.
-¡Qué hacés, loca de mierrrrda! Escupió el tipo.
Como se puso nervioso y por ahí le hacía mal, seguí metiéndole manguerazos pensando que podría calmarse.
-Cortá tranquilo, le decía, al fin, él estaba cumpliendo las órdenes impartidas.
A mi no me obedeció, no cortó nada.
El tipo me fulminó con la mirada y mientras mencionaba a mi madre, se subió al camión que lo trajo hasta la puerta de casa, pegó un portazo y se fueron pelando asfalto, como bólido en competencia.
-Solo me dio tiempo a decirle: y sí, flaquito, tenés razón, vos ¡compañero las pelotas!
Lo peor, es que cuando fui a la compañía a pagar mi “deuda” me comentaron que el corte no era para mí, sino para la casa de al lado que hace unos meses está deshabitada.
No obstante, quedé muy mal porque de verdad te digo, para mí el tipo era un compañero

jueves, 6 de diciembre de 2012

Es mejor cambiar de tema...



Nechi Dorado

 

Todo cambió en ese pueblo erigido a fuerza de suspiro de pulmón y lomos encorvados desmontando médanos insolentes.

Para quien conoció un ayer cercano, resulta tristísimo ver la realidad actual que comenzó a desarrollarse cuando  la desidia  arrancó las ropas de la santa patrona del lugar, dejando al desnudo sus curvas de mujer talladas en piedra y cemento.

La que da la bienvenida obligando a hacer un giro entre la ruta y la entrada al pueblito, siempre engalanada por flores que dejan los habitantes como ofrenda y gratitud por los favores otorgados en otros tiempos.

 

Nada es igual en ese sitio marino donde los pocos residentes parecen ir transformándose en almejas, -extinguidas, éstas-, escondiéndose del sol, de la noche y de las estrellas.

Y hasta de las olas que siguen danzando melodías de recuerdos no tan lejanos, salpicando la arena con su espuma y sal, ahora contaminadas.

Un pasado desdentado ovilla recuerdos echándose   a dormir un sueño eterno entre las dunas. Es como si se hubiera exiliado allí, incapaz de alejarse para siempre.

Evoca entre sonrisas,  los tiempos en que los pobladores dejaban las puertas abiertas y las bicicletas a la sombra, mientras iban a darse un chapuzón de mar  cuando el calor abrasaba descargando pinceladas de color sobre los cuerpos.

-Acá nunca pasa nada, decían inflándose de orgullo cuando los turistas se sorprendían pensando que eso de no echar llave era descuido.

 

Todo cambió en poco tiempo, demasiado poco tiempo, cuando hablamos de la pujanza de ese pueblo parece que estuviéramos transportándonos hacia otro siglo. Pero no, todo se ha ido dando en demasiado poco tiempo. Tan poco que hubiera sido muy fácil detenerlo si hubiera habido decisión real.

A media voz hablan en el pueblo sobre lo que está pasando ahora. Cuando la obscenidad se instala, cuando se prostituyen las conciencias nepóticas encumbradas, las voces van perdiendo sonido, se enronquecen, aletargan, susurran temerosas, mientras los ojos dirigen la mirada hacia todos lados. Como escudriñando que nadie esté cerca, no sea cosa que…

 

-Todos sabemos quienes son los que están robando, dice una mujer con palabra nerviosa.

-¿Y qué hacen? Preguntó una  recién llegada.

-¡Qué podemos hacer! Si tienen más poder que nosotros, a ellos los apañan. Mirá, ese que va allá es uno de los chorros, pero es apenas un raterito, ese no se mete en las casas. Anda más bien con el arrebato, quebrado por las drogas va haciendo desastres, el otro día le arrancó el monedero a una viejita de ochenta y siete años ¿Podés creerlo? Y le puso una pistola en la cabeza.

-Espantoso, pero digo ¿Y los otros, los que se meten en las casas? No creo que nadie pueda ir tan fácilmente,  con un televisor al hombro saltando muros medianeros. O un lavatorio, es cosa de locos.

-Dejalo ahí, mejor cambiar de tema, pero todos los conocemos.

-Parece mentira, pensaba la mujer casi recién llegada. Cuando las cosas no se detienen a tiempo se van profundizando. ¡Qué pena!

 

La brisa suave desparramaba el perfume de la menta y la lavanda, la sirena de una ambulancia rasgaba la tarde en su rumbo apresurado hacia el  hospital que, casualmente, con lo único que cuenta es con recursos humanos. Los materiales se alejaron cuando se fue la tranquilidad; no hubo mano ni conciencia ahí ni más allá,  capaz de detener ese éxodo hacia la nada. Hoy parece un fantasma esquelético, descascarado, agonizando en una sala de terapia intensiva sin oxígeno.

 

La burocracia corrupta, insensible, impávida, ante una realidad que exige atención y acción inmediata,  repasa las noches en comités de tranzas, manteniendo incólume el trono desgarbado de un  Baco irresponsable que exhorta a no parar la fiesta donde caben pocos invitados.  Los efluvios etílicos y rayas blancas que exaltan los ánimos cuando pueden andarse bajoneando, son los aliados imprescindibles que aparecen en el momento justo en que  se quiere asesinar los recuerdos.

Así es como se mueren los pueblos de a poquito, amordazados por el terror que es capaz de silenciar hasta a la irreverencia del pensamiento, cuando da vueltas sobre una frase que tiene fuerza innegable: de todas las desgracias que padezcan los pueblos siempre hay responsables.

Lo que pasa es que se sientan en tronos muy altos, casi inalcanzables, adonde solo tienen permiso de entrada los lacayos y los adulones.

 

Recién vuelvo del mar, estaba tan picado. ¡Qué cosa más linda!

 Mi corazón, creéme, pienso que no late, siento como un chirrido igual al de la seda cuando la rasga el filo de la tijera.

Y de este sentimiento, también hay responsables, pero según dicen, es mejor cambiar de tema…